Ana Soto, gerente de Kukutana y amiga de toda la vida de la familia Llorente, nos cuenta cómo cayó bajo el hechizo de Kukutana y su papel fundamental en el día a día de este histórico cortijo andaluz.
Nacida y criada en Sevilla, Ana conoció a la familia Llorente hace muchos años, cuando iba a la escuela primaria con Blanca, la hermana de Pedro, el anfitrión de Kukutana. Ana estableció un vínculo duradero con la familia y poco a poco se fue integrando en el clan.
Desde ese momento, Ana siempre estuvo destinada a formar parte de la historia de Kukutana.
Cuando el proyecto Kukutana pasó de ser un sueño familiar a una impresionante realidad, Ana se convirtió rápidamente en un miembro crucial del equipo. Ahora, nos dedica unos minutos de su apretada agenda para hablarnos de cómo llegó a formar parte de una empresa familiar tan singular, de sus muchas y variadas responsabilidades y de lo que imagina que depara el futuro a Kukutana…
Desde el principio
Mucho antes de que Kukutana abriera sus puertas a huéspedes en busca de una experiencia andaluza auténtica y personalizada, era un hogar espacioso y confortable para los Llorente, repleto cada fin de semana de amigos y familiares que buscaban disfrutar del clima del sur de España en el bello entorno que bordea el Parque Nacional de Doñana.
Después de uno de esos fines de semana, Ana se encontró en la oficina de Pedro (conocido cariñosamente como Perico por amigos y familiares), discutiendo la mejor manera de compartir el maravilloso ambiente de Kukutana con visitantes y huéspedes.
A Ana siempre le había gustado Kukutana y su ubicación única, tan cerca de los elevados pinares, las dunas de arena, los humedales y la costa de Doñana. El histórico cortijo andaluz llamaba la atención de Ana, que estaba convencida de que los huéspedes disfrutarían de la embriagadora mezcla de naturaleza, tradiciones y gastronomía que ofrecían la casa y sus jardines.
Y así fue como Ana se convirtió en un miembro más del equipo y una parte importante de la transformación de Kukutana, que pasó de ser una casa familiar a una propiedad de alta gama con todos los servicios, que ofrece excursiones excepcionales y un itinerario totalmente personalizado para pequeños grupos de amigos íntimos y familiares.



Ana en Kukutana
«Sobre el papel soy la gerente, pero tengo mucha suerte de formar parte del equipo que tenemos, en el que todos damos lo mejor de nosotros mismos para que todo funcione», explica Ana ante un vaso de zumo de naranja natural, uno de los favoritos en Sevilla, donde las naranjas crecen en todas las calles. Kukutana está a sólo una hora en coche de esta elegante y tentadora ciudad, lo que la convierte en una combinación fácil para quienes buscan disfrutar de la notable cultura y escena culinaria de la capital andaluza.
Ana es todo para todo el mundo: vibrante y simpática, se describe a sí misma como «positiva y divertida» y es exactamente el tipo de persona que uno elegiría para ser recibido al llegar a la casa Kukutana.
Rebosante de energía y positividad, Anna salta de la cama por las mañanas gracias a sus madrugadores hijos Javier, Isidoro y Ricardo, y a su vivaracho terrier Toffee. Cada día comienza con un buen desayuno para los niños, un paseo matutino y «un sentimiento de esperanza por el día que nos espera y todas las cosas maravillosas que nos ofrecerá».
Además de ser la primera persona que conocen los huéspedes cuando llegan a Kukutana, Ana coordina hábilmente todos los aspectos de la estancia de los huéspedes, en particular los itinerarios y excursiones personalizados que caracterizan la estancia en Kukutana.
«Para mí es muy enriquecedor conocer gente nueva, llegar a conocer sus gustos y deseos, y aprender de sus comentarios», explica con una sonrisa fácil. El servicio en Kukutana es insuperable, cada huésped es generosamente acogido por sus hospitalarios anfitriones.
Entre bastidores, Ana dirige hábilmente a su equipo para que la operación funcione como un reloj.
Quizá su éxito se deba en parte a que, como ella misma admite, es «bastante dura y sensata cuando hace falta». Centrada y eficiente, se desenvuelve a la perfección en su puesto, exudando una tranquila confianza y una sensación de calma y capacidad bajo su cálido y amable comportamiento.
«Somos un equipo increíblemente unido», explica, «con un fuerte sentido de la camaradería y el apoyo mutuo; a todos nos apasiona sacar lo mejor de Kukutana y mostrarlo en todo su esplendor a todos los que cruzan sus puertas».
Puestas de sol y cantos de pájaros
Kukutana es un destino vacacional único, y Ana se apresura a nombrar sus aspectos más cautivadores.
«Mi amor por Kukutana se remonta a muchos años atrás; he llegado a conocerla tan bien, que cada rincón de la casa y sus jardines guarda algo especial».
Le preguntamos cuáles son sus puntos fuertes. «Para mí, el entorno, los paisajes, todo lo que se ofrece a la puerta de casa. El silencio del bosque, la luz entre los árboles, el canto de los pájaros, la puesta de sol, la brisa cálida…». Una sonrisa melancólica se dibuja en su rostro mientras imagina largos paseos por los bosques, o contemplando a través de las marismas los miles de pájaros que emigran aquí cada año.
«Es una sensación increíble, desconectas completamente del mundo exterior y conectas con Doñana, siempre vuelves a casa con las pilas recargadas», continúa, reconectando con el aquí y el ahora tras un momento en el campo andaluz.





Explorar Andalucía
Los huéspedes pueden probar muchas cosas durante su estancia, como senderismo, natación, safaris en 4×4 y observación de aves bajo la dirección de los excelentes guías privados.
Algunos de los favoritos de Ana incluyen una experiencia al amanecer o al atardecer en la belleza salvaje del Parque Nacional, un viaje en coche de caballos por La Juncosilla y una excursión a una bodega de Sanlúcar de Barrameda para probar algunos de los deliciosos vinos de Jerez de la región, acompañados de un marisco exquisitamente fresco. «Con 30 km de playa virgen flanqueada por acantilados dorados a tiro de piedra de la casa, éste es realmente un destino único» menciona Ana, que promete hipnotizar a todos los que lo visiten.
De vuelta a la casa, los hermosos caballos de Kukutana forman parte de la familia tanto como su gente.
«Nuestros huéspedes siempre se enamoran de nuestros increíbles caballos, y montar a caballo es sin duda una de nuestras salidas más populares, tanto para los huéspedes como para mí», dice Ana entusiasmada, con ese brillo siempre presente en sus ojos que se ilumina una vez más. «No hay nada como pasear a galope por los senderos del bosque o cabalgar por las aguas poco profundas de la playa».
«Y, por supuesto, después de un día de exploración, Kukutana es el lugar perfecto para relajarse, tomando el sol de la tarde en los jardines o refrescándose en la piscina».
Amor a la comida
«La gastronomía es el centro de la vida en Kukutana, y una parte muy importante de la experiencia para todos nuestros huéspedes», explica Ana, al hablar de la organización culinaria de Kukutana.
Presidida por la matriarca Lourdes y asistida por la chef Isabel, «la cocina de Kukutana es un lugar mágico, donde se elaboran recetas tradicionales transmitidas de generación en generación con los ingredientes más frescos, cultivados y obtenidos localmente», continúa Ana.
Las comidas en Kukutana son suntuosas, las mesas rebosan de deliciosas frutas y verduras de cosecha propia y platos creados por expertos. La familia Llorente produce su propio aceite de oliva y Ana está encantada con su plato favorito: gambas con crema de calabacín, sencillas, ligeramente picantes pero muy efectivas.
Entre comidas, los huéspedes nunca pasarán hambre. Andalucía es, por supuesto, famosa por sus tapas, así que le esperan platos abundantes de jamón ibérico que se deshace en la boca, quesos locales, aceitunas y tortilla, servidos en la terraza o en el salón frente a una chimenea de leña, o en la antigua plaza de toros para contemplar la puesta de sol sobre el bosque.
De cara al futuro
¿Qué ve Ana para Kukutana en el futuro?
«¡Siempre tenemos nuevas metas que alcanzar! Veo un equipo más grande y nuevas experiencias que ofrecer a nuestros visitantes, quizás visitas temáticas, con retiros de yoga o de artistas, o equinoterapia», reflexiona.
El brillo ha vuelto, aunque en realidad nunca se fue. Así que atentos a este espacio… hay mucho más por venir en Kukutana.
Si desea experimentar Kukutana por sí mismo, póngase en contacto con nosotros y permítanos darle la bienvenida a este extraordinario y virgen rincón de Andalucía.


